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Blog Sano

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Photo by Sandra Cohen-Rose and Colin Rose @Flickr

Antes de seguir un régimen de dieta y ejercicio, debemos conocer qué tipo de obesidad tenemos, existen varios tipos de obesidad. Si tienes unos kilitos de mas no necesariamente tienes obesidad, pero esto lo veras más adelante, primero que nada debes aprender a generar tu índice de masa corporal (I.M.C) y así conocer tu tipo de obesidad, sin embargo esto no es definitivo ya que ahora conocemos que el peso no es necesariamente un elemento a la hora de declarar obeso a alguien, pues influye también nuestra densidad ósea, nuestro volumen corporal, la medida de la cintura y la grasa visceral para dar un diagnóstico acertado, sin embargo si entramos en una de las categorías de obesidad del IMC tenemos una alerta máxima y debemos ir a un nutriólogo, bariatra o doctor especializado en el tema.

“Hacemos cosas, pero no sabemos por qué las hacemos.”

Albert Einstein

La fórmula para conocer el I.M.C es tu Peso/(Altura * Altura)
Por ejemplo; si Mido 1.77 y peso 80 kg entonces mi calculo seria:
80/(1.77 x 1.77) = 80/3.1329 = Mi IMC es 25.5

Entonces, ya podemos ubicarnos en una categoría de obesidad si nuestro IMC es mayor a 25.0, si el IMC es menor a 19.5, entonces tenemos problemas de falta de peso, un tema que abordaremos más adelante. Aquí están las categorías, ten en cuenta que nunca es demasiado tarde para salir de estas categorías, pero entre más grave es la obesidad es más difícil hacerlo, mas no imposible:

IMC de 25.0 – 29.9 es sobrepeso. Categoría de alerta, también llamada pre-obesidad.
IMC de 30.0 – 34.9 es obesidad clase I. A partir de esta categoría entramos a la obesidad, ya se ha vuelto una enfermedad y comienza a haber efectos sobre nuestra salud física y mental. Desde aquí ya es necesario ir a un especialista.
IMC de 35.0 – 39.9 es obesidad clase II. En esta categoría los efectos psicológicos son más fuertes y causan des-estabilidad los problemas físicos comienzan a empeorar y nuestro cuerpo ya no tiene activas algunas funciones naturales porque se ha creado una desestabilización en los procesos de metabólicos la función motriz del cuerpo también se ha desestabilizado y se presentan dolores, fracturas y/o daños en la musculatura.
IMC de 40.0 o mayor es obesidad clase IIIgrave (o mórbida). Esta es la peor en la que ya hay problemas fuertes en casi todas nuestras funciones no solo metabólicas y cerebrales sino las motrices también han empeorado.

Las complicaciones de la Obesidad son las siguientes:

Problemas cardiovasculares:
– Opresión torácica y estenocardia.
– Desplazamiento cardíaco con disminución de la repleción de la aurícula derecha.
– Estasis vascular-pulmonar.
– Taquicardia de esfuerzo.
– Hipertensión arterial.
– Insuficiencia cardiaca.
– Angina de pecho.
– Infarto de miocardio.
– Estasis venoso periférico.
– Varices.
– Tromboflebitis.
– Ulceras varicosas.
– Paniculopatía edematofibroesclerosa (celulitis).

Arteriosclerosis:
Causa frecuente de retinitis, nefroesclerosis y alteraciones coronarias.
Menos frecuente la arterioclerosis cerebral, causa de trombosis y hemorragias cerebrales.

Diabetes mellitus tipo II.

Alteraciones metabólicas:
– Hiperglucemia, intolerancia a la glucosa, resistencia a la insulina.
– Hipercolesterolemia.
– Hipertrigliceridemia.
– Hiperuricemia.

Problemas respiratorios:
– Hipoventilación alveolar.
– Aumento de la incidencia de catarros, bronquitis crónica, neumonía…
– Síndrome de Picwick (cuadro de insuficiencia cardio-respiratoria). Apnea nocturna.

Problemas osteoarticulares:
– Aplanamiento de la bóveda de la planta del pie.
– Aplanamiento de los cuerpos vertebrales de la columna, con neuralgias y espondilitis deformante.
– Artrosis generalizada: especialmente en rodillas, caderas y columna lumbar.
– Atrofia muscular.
– Gota.
– En niños: pie plano, genu valgum, desplazamiento de la epífisis de la cabeza femoral.

Problemas digestivos:
– Dispepsia gástrica, con acidez, flatulencia, digestiones pesadas….
– Dispepsia biliar, con colecistitis y colelitiasis.
– Ulcera gastroduodenal.
– Estreñimiento, con frecuentes hemorroides.
– Insuficiencia hepática en grado variable por infiltración grasa.
– Aumento de la frecuencia de cirrosis hepática.
– Insuficiencia pancreática.

Problemas renales:
– Nefroesclerosis con hipertensión arterial.
– Albuminuria y cilindruria.
– Retención líquida con edemas.

Problemas cutáneos:
– Cianosis por estasis vascular y telangiectasias.
– Estrías cutáneas.
– Lesiones por rozaduras.
– Lesiones por maceración cutánea.
– Intertrigo.
– Mayor frecuencia de forúnculos, ántrax…
– Caída de pelo, a veces hirsutismo.
– Exceso de sudoración.
– Ulceras y celulitis.

Problemas gonadales:
– Alteraciones menstruales variables: hipomenorrea, hipo e hipermenorrea, amenorrea.

Problemas gestacionales:
– Mayor incidencia de toxemia preeclámpsica, malposiciones fetales y partos prolongados.

Problemas sexuales:
– Disminución de la líbido, frigidez e impotencia (frecuentemente psicológica).
– Compulsividad e impulsividad sexual.
– Problemas de orden físico para realizar el acto sexual.

Problemas neurológicos:
– Cefaleas.
– Insomnio.
– Múltiples trastornos psicosomáticos.

Problemas hematológicos:
– Policitemia con aumento de la hemoglobina.

Infecciones:
– Aumento de las infecciones cutáneas y respiratorias.
– Peor pronóstico en casos de fiebres tifoideas, neumonías y gripe.

Problemas parietales:
– Hernias umbilicales, inguinales y crurales.

Problemas quirúrgicos y anestésicos:
– Aumento en general del riesgo quirúrgico inducido por otras complicaciones (cardíacas, pulmonares, metabólicas, etc).
– Aumento de la mortalidad operatoria proporcional al incremento de peso.
– Dificultad para adoptar ciertas posiciones quirúrgicas (Trendelemburg).
– Incremento de la dificultad en la realización de venopuntura, intubación y punción lumbar.
– Complicaciones de cicatrización.
– Elevado riesgo de eventraciones postquirúrgicas.
– Aumento de las embolias y trombosis postquirúrgicas.
– Mayor riesgo de infecciones postquirúrgicas.
– Incremento de la dificultad de ajuste de la dosis anestésica.
– Hipoventilación postanestésica.

Problemas oncológicos:
– Aumento general de la mortalidad por cáncer.
– Aumenta estadísticamente el riesgo de cáncer de próstata y colon en hombres.
– Aumenta estadísticamente el riesgo de cáncer de endometrio, ovario y mama en la mujer.

Problemas psicológicos:
– Miedo e inseguridad personal.
– Pérdida de la autoestima.
– Desorden de conductas alimentarias.
– Perturbación emocional por hábitos de ingesta erróneos.
– Distorsión de la imagen corporal.
– Tristeza e infelicidad.
– Ansiedad, frecuente en niños, por pseudomicropene y pseudoginecomastia.
– Depresión.
– Frigidez e impotencia.

Problemas sociales:
– Angustia por presión social frente a su obesidad.
– Angustia por presión social frente a su adelgazamiento.
– Aislamiento social.
– Dificultades para vestir, usar trasportes públicos…
– Sobreprotección familiar.
– Rotura del núcleo familiar o de la pareja.

Mortalidad:
– Incremento de la mortalidad general a consecuencia de las complicaciones, especialmente por enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo II y cáncer. (Hay quien considera que cada kilo perdido equivale a 2 años de vida).

Suicidio:
– La tasa de suicidios en personas obesas es mayor que en individuos normales o delgados.

Actualmente se considera que la reducción del peso corporal entre un 5 y un 10% ya supone una importante mejora ante los factores de riesgo asociados con la obesidad.

Complicaciones médicas y sociales de la Obesidad infantil

La persistencia de la obesidad infantil hasta la edad adulta aumenta significativamente el riesgo de padecer el síndrome metabólico, enfermedad de la vesícula biliar e hígado graso. La mayor incidencia de enfermedad cardiovascular en personas obesas es el resultado en su mayor parte de la asociación de estos tres factores de riesgo. Dicha incidencia puede aumentar, si se asocian otros factores de riesgo cardiovascular como son el sedentarismo y el tabaquismo.

Conoce más acerca de la obesidad visitando nuestras fuentes: http://pack.li/Vg

photo by lululemon athletica @Flickr

Recuerda que “Cualquier cosa que valga la pena tener merece que se trabaje por ella” (Dale Carnegie).  La salud es una de ellas.